SALTEMOS JUNTOS
















Para saltar en bungee se requieren dos cosas: la primera es valentía, una sumatoria de convicción, determinación y fe. Debes saber en el fondo de tu corazón que todo estará bien; que pese al atemorizante panorama, saldrás airoso con un gran sentimiento de realización y ventaja respecto a los espectadores que solamente miran desde una cómoda zona de seguridad. Tiene que ser algo que te nace y en lo que crees, de lo contrario, la experiencia resulta traumática sin haberlo siquiera intentado.

Es interesante cómo mucha gente le teme de manera programada a las experiencias riesgosas -
incluso cuando el riesgo es calculado-, aunque, una vez que se ven sometidas a alguna de estas experiencias, la encuentran fascinante; volviéndose motivo de conversación, anécdota e incluso alardeo para con sus colegas, amigos y familiares.

Lo anterior nos lleva al segundo requerimiento,
buena compañía: amigos de confianza, conocedores del tema que te apoyen en la aventura y te muestren el camino. Lo cierto es que la experiencia se disfruta más al final, cuando logras hablar con la gente que estuvo contigo animándote todo el tiempo sobre la increíble sensación de logro, las diferentes perspectivas durante la precipitación y el consecuente ascenso victorioso.

No importa cuántos párrafos se hayan escrito sobre el tema, la vivencia es diferente para cada persona. Sin embargo, en lo que todos parecen concordar es que ha sido espectacular, afirman que volverían a hacerlo y que en sus vidas existe un antes y un después de haberlo puesto en práctica.

Por último, si eres Cliente y tienes una Marca a tu cargo, lo que necesitas hacer es leer de nuevo este artículo sustituyendo las primeras 4 palabras por las siguientes: "Para hacer publicidad creativa..."


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